diciembre 29, 2012

La leyenda del Pescador Urashima




Urashima vivió, hace cientos y cientos de años, en una de las islas situadas al oeste del archipiélago japonés. Era el único hijo de un matrimonio de pescadores. Una red y una barquichuela constituían toda su fortuna. Sin embargo, el matrimonio veía compensada su pobreza con la bondad de su hijo Urashima.Y sucedió que cierto día el muchacho caminaba por una de las calles de la aldea, cuando de pronto vio a unos cuantos niños que maltrataban a una enorme tortuga. De seguir de aquel modo mucho tiempo hubieran acabado por matarla y Urashima decidió impedirlo. Se dirigió a los chicos, y, reprendiéndoles por su mala acción, les quitó la tortuga. Cuando la tuvo en sus manos pensó dejarla en libertad y para ello fue hacía la playa. Una vez allí la llevó a la orilla y la dejó en el mar. Vio como la tortuga se alejaba poco a poco y cuando la perdió de vista Urashima regresó a su casa orgulloso de haberla salvado. Sentía una gran satisfacción por haber librado al animal de sus pequeños verdugos. 


Transcurrió algún tiempo desde aquel día, una mañana, el muchacho se fue a pescar. Tomó el camino que conducía a la playa y cuando llegó puso la barca en el agua, se montó en ella y remó mar adentro. Llevaba largo rato remando y por momentos perdió de vista la orilla; decidió echar al agua su red y cuando tiró para sacarla hacia fuera notó que le pesaba más que de costumbre. Cuando logró levantarla, con gran sorpresa, vio que dentro de la red estaba la tortuga que él mismo echó al mar, la cual, dirigiéndose a él, le dijo que el rey de los mares, que había visto su buen corazón, la enviaba para conducirle a su palacio y casarle con su hija, la princesa Otohime. A Urashima le entusiasmaban las aventuras y accedió muy gustoso, aunque la incertidumbre no dejaba de merodearle en su cabeza. Juntos, la tortuga y Urashima, se fueron mar adentro hasta que llegaron a Riugú, la ciudad del reino del mar. Era maravillosa. Sus casas eran de esmeralda y los tejidos de oro; el suelo estaba cubierto de perlas y grandes árboles de coral que daban sombra a los jardines; sus hojas eran de nácar y sus frutos de las más bellas pedrerías.
Hacia los asombrados ojos de Urashima, avanzaba una hermosísima doncella: era Otohime, la hija del rey del mar.
Le recibió como a un esposo y juntos vivieron varios días en una completa felicidad. Todos colmaban al pescador de todo género de atenciones, y entre tanta delicia, Urashima no sintió que el tiempo pasaba. No podía precisar desde cuándo estaba allí. ¿Para qué iba a querer saberlo? No debía importarle. La vida en aquel maravilloso lugar le parecía inmejorable; nunca pudo soñar nada semejante. Y cuando más feliz estaba, sucedió que un día se acordó de sus padres. ¿Qué sería de ellos? Sin duda sufrirían mucho sin saber lo que había sido de él. Y desde aquel momento la tristeza se apoderó de todo su ser.


Nada lograba distraerle; ya no encontraba aquel lugar tan encantador y hasta le pareció menos bello. Sólo deseaba una cosa: volver junto a sus queridos padres. Y así se lo comunicó una mañana a su esposa, cuando ésta procuraba por todos los medios averiguar la causa de su pena. Al decirle Urashima lo que quería, Otohime se entristeció; procuró convencerle de que se quedara junto a ella, pero nada cambió su decisión, ni siquiera el amor que ambos habían cultivado juntos todo ese largo tiempo. El pescador estaba firme en su propósito. Así, pues, Otohime prometió devolverle a la aldea y con un lucido cortejo le acompañó hasta la playa. Cuando al fin llegaron, la princesa entregó a Urashima una pequeña caja de laca, atada con un cordón de seda. Le recomendó que, si quería volver a verla, nunca la abriese. Después se despidió de él y con su acompañamiento se internó en el mar. 

Pronto Urashima la perdió de vista. Con la cajita en sus manos, miraba fijamente a las aguas. Así estuvo algún tiempo y después recorrió la playa con la esperanza de ver de nuevo a su padres. De nuevo estaba en su pueblecito. Las mismas arenas, las rocas de siempre, el mismo sitio donde de pequeño tantas veces había ido a jugar. Le parecía que su vida en la cuidad del mar había sido un sueño. "¡Qué lejos todo aquello!" pensó. Entonces encaminó sus pasos hacia su casa, pero cuando entró en la aldea no supo por dónde tirar. La encontraba completamente cambiada, no la reconocía. Las casas eran más grandes que antaño, con tejados de pizarra que sustituían a los de paja, todo era diferente. La gente se vestía con vistosos quimonos bordados. Parecía otro lugar. Y, sin embargo, era su pueblo, estaba convencido de ello. La misma playa, las mismas montañas, sólo las casas y la gente habían cambiado. Entonces decidió preguntar a unos muchachos dónde se encontraba la casa del pescador Urashima, puesto que éste era también el nombre de su padre. Los muchachos no supieron responderle, no conocían a tal pescador. Entró en un comercio e hizo la misma pregunta al dueño, pero éste le dijo lo mismo que los chicos, "nunca habían oído hablar de tal pescador". Entonces pensó que quizás tampoco era cierto el hecho de que su padre de siempre le transmitió que un anciano legendario del pueblo era el que creía conocer a todos los habitantes de la pequeña aldea. En esto quizás sí acertó su padre, porque al pasar por allí un hombre que debía de tener muchos años, a juzgar por su apariencia, dijo con voz tenue que él sabía mil historias antiguas del pueblo y conocía las vidas de sus antiguos habitantes. Urashima se dirigió a él, por indicación del dueño de la tienda y le preguntó dónde estaba la casa del pescador Urashima. El viejo no contestó, se quedó un momento pensativo, y al cabo de un rato reaccionó diciendo.
Casi lo había olvidado, hijo. Han pasado más de cien años desde que murió el matrimonio. Su único hijo cuenta la leyenda que un día salió a pescar y que a partir de entonces nadie volvió a saber lo que le sucedió al pequeño.
Urashima empezó a comprender. Mientras vivió en la ciudad del mar había perdido la noción del tiempo. Lo que le habían parecido sólo unos cuantos días en realidad habían sido más de cien años. No supo qué hacer. Se encontraba completamente solo en un pueblo que, aunque era el suyo, le era total y en absoluto extraño. Entonces se dirigió a la playa de nuevo, añoraba, ahora, y comprendía, entonces, el poco amor que le quedó por descubrir y prometió volver al encuentro con la princesa Otohime.Pero pensó "¿Cómo puedo llegar hasta ella?" En su precipitación por ver a sus padres olvidó cuándo se despidieron. También preguntarle de qué medio se valdría para volver a verla. Y de pronto recordó la cajita que tenía entre sus manos. Se olvidó de que no debía abrirla y pensó que haciéndolo quizá pudiera ir junto a Otohime. Desató sus cordones y la destapó, abriéndola por completo. Al instante salió de ella una nubecilla que se fué elevando, elevando, hasta perderse de vista. En vano Urashima intentó alcanzarla. Entonces recordó la recomendación de la princesa, su atolondramiento le había dejado en blanco. Ya no volvería a verla. Sintió, pues, que sus fuerzas le abandonaban, que sus cabellos encanecían, que su rostro se marcaba de innumerables arrugas, haciendo de su piel una suave tela; su corazón cesó poco a poco hasta que dejó de latir, hasta que al fin cayó al suelo precipitadamente, con la mirada perdida en el firmamento. Cuando a la mañana siguiente fueron los muchachos a bañarse, vieron tendido en la arena a un hombre decrépito, sin vida. Era Urashima que había muerto de viejo.
Todavía hoy algunos pescadores de ciertos pueblos del Japón cuentan a sus hijos esta historia, para que no se distraigan en sus tareas diarias. Ingeniosa, mágica, triste y ejemplarizante.



diciembre 14, 2012

La Navidad en Japón


¿Cómo es la Navidad japonesa?
 Con la llegada de la Navidad, las ciudades japonesas se llenan de luces (más aún) Las tiendas y grandes almacenes se visten de Navidad, adoptando la imagen occidental de estas fiestas; árboles de navidad, guirnaldas, regalos, etc... La navidad en Japón tiene un aspecto muy comercial. 

¿Con quien la pasan los japoneses?
La Navidad de Japón tiene está enfocada a los niños y, sobre todo, a las parejas jóvenes. La Nochebuena siempre ha sido sinónimo de "noche romántica" y no es un evento religioso, como los países occidentales.

Sin embargo, hay una encuesta demuestra que en realidad los jóvenes no la celebran con sus parejas tanto como parece. Este año, el 25% de los japoneses pasarán la Nochebuena junto a con su pareja, el 23% la pasarán solos en casa (muchos jóvenes viven solos) porque no tienen novio/a, o porque sus amigos trabajan... ¿trabajo? Si, ¡el día de Navidad no es un día festivo en Japón! Solo el 31% estarán con su familia.

La encuesta revela también que la mitad de los japoneses no le dan demasiada importancia a la Navidad. Son más bien los medios de comunicación y las tiendas comerciales las que se preocupan por el espíritu navideño. Además, como este año la Nochebuena cae en martes, es más difícil quedar con alguien para celebrarlo.

¿Cómo lo celebran?
Entre los que lo celebran, la tradición más importante es, además de comer pollo o pavo, comer la tarta de Navidad. Según la encuesta de Recruit, casi 44,3% de los japoneses comerán tarta. Y son las chicas las que más disfrutan de este postre, muchas dicen que van a tomarla solas, en casa, para disfrutar el ambiente navideño.


Respecto a las parejas, hay algunas que, con un mes de antelación, empiezan a reservar los restaurantes y hoteles más románticos para celebrar la Nochebuena. Las habitaciones de hoteles aprovechan esta celebración y multiplican sus precios por cinco.


Los regalos son también importantes en Navidad: de padres a hijos, entre amigos, y entre parejas. Sin embargo, no se suelen intercambiar entre miembros de familia, como en los países occidentales. Los regalos más deseados entre chicas jóvenes son accesorios como collares o anillos, y entre los chicos los relojes, bufandas o billeteras.

Para los que no tienen pareja, la Nochebuena es una noche solitaria. Además en Internet se encuentran mensajes románticos como "Sitios de ensueño para visitar con tu pareja" o peor aún, banners que les recuerdan lo solos que están: "¿vas a pasar solo la Nochebuena?" (suelen ser las empresas de "buscaparejas").

Es normal que así se sientan presionados, por eso apareció una comunidad online que se llama "Hi-mote NSN" (No tener éxito con las mujeres/hombres), donde los solteros se animan los unos a los otros para no sentirse tristes y cuentan sus frustrantes experiencias con el sexo opuesto. Esta comunidad tiene una regla: Si encuentras pareja, debes abandonar la comunidad. Tiene mucho éxito en Navidades y hace poco se realizó una reunión para celebrar que ya son más de 3000 personas. El lema era el siguiente: ¡Hay que salir a la calle para encontrar pareja!

Por cierto, ¿por qué los Japoneses también celebran las Navidades si no son Cristianos?

La primera Navidad en Japón se celebró el año 1552, cuando un religioso jesuita y un misionero español invitaron a los japoneses a su misa en una región Japonesa.

Al principio de la época Sho-wa (1926-1989), los restaurantes y cafeterías de barrios de Tokyo comenzaron a preparar menús especiales y los camareros atendían vestidos de Papá Noel. Durante los años 30, ya las parejas se arreglaban para pasar la noche juntos y el año siguiente apareció un menú llamado ¨para chicos pobres¨ para animar a los solteros que no tenían su pareja.

Cada país tiene una manera diferente de celebrar estas fiestas. Espero que todo el mundo tenga pase una buena Navidad, sobre todo, ¡los solteros japoneses! ¡Feliz Navidad para todos!




diciembre 09, 2012

Mistery Short (Misterio Corto)

Mistery-Short-(misterio corto)

De seguro algunos an visto esta imagen en la red ¬w¬ y no saben de cual enlace es te atreveras a ver . . .

Que es. . Misterio Corto